5.110 Días Juntas…

Celebrando que puedo escribir un poco mejor gracias a “No se sabe qué” empezaré citando situación y acontecimientos. La situación mía, ahora. Habitación, luz roja (Voy a apagar la Blanca, no la soporto), algo torcida por un dolor de estómago que me provoca la ansiedad de haber comido demasiado rápido, banda sonora de 500 days of summer. ¿Estado de mi mente? Nublado con claros en algunas zonas, puede que suban las temperaturas en el próximo medio segundo. En cuanto a los acontecimientos cabe decir que, no han sido pocos, es evidente que soy una persona que le doy importancia al más estúpido acontecimiento que la rodea, desde encontrarse con una pizzería en Vía Laietana qué se llama “Fabián” y tiene como eslogan “Las mejores pizzas del mundo”, hasta vivir el hecho de que un hombre de color que está de espaldas a ella se giré y se deshaga de un panfleto bíblico titulado “¿Podrá SOBREVIVIR este mundo?”, siguiendo por el rencuentro con muchas cosas y culminando el cocktail con lazos basados en películas y libros.Un fin de semana casi desnatado de sociabilité tenía que tener algo productivo, supongo que mi recompensa es poder escribir en este instante.Hoy he empezado varios cuentos en mi cabeza, sin embargo, destacaré sobre los demás aquel que se colaba en mi memoria…Érase una vez una niña que no solo soñaba con zapatos, que quería escapar por los arcenes del adoquinado amarillo, que no sería rescatada de ningún castillo. Una niña que se hizo una vez una promesa y esta no era alcanzar sus sueños, pues desde muy pequeñita sabía muy, muy dentro suyo, casi entre susurros de su cuerpo y alma, que los sueños se iban al despertar. Pero aunque no fuese ese su cometido, no quería decir que la niña no mirase entre suspiros el espejo que la ayudaba a ver el mundo, ella quería ser esa que veía entre bambalinas de la inocente mirada de la niña con pelito capeado, gafas, una nariz más que respingona y una media sonrisa oculta bajo sus grandes mofletes. Esa quería ser ella.Sin apenas darse cuenta una tarde despertó, besada por el mecer de su pelo en sus oídos, encantada por la constante sorpresa que suponía prestar atención a lo insignificante, atrapada por el manto de un anochecer barcelonés y finalmente enamorada. Habían pasado catorce años y, por primera vez, se sentía dentro. Esa Ésa empezaba a acortar distancias y decidió coger a la niña de la mano, fuerte, como diciéndole que no se asustase, que no e soltase, que no tuviese miedo. La cabeza de ella, tímidamente cabizbaja, fue levantada por el dedo índice de Ésa, que la miró con una mirada incandescente, cómplice, casi abrumadora, una mirada que se llevó los miedos de la niña como el sol y el viento de una tarde en la playa se llevan de la piel las gotitas del mar.Entonces, a las ocho de la tarde de aquel lunes trece de Septiembre, catorce años después de ese reflejo de 1996, siguieron subiendo Rambla Cataluña justo con Consejo de Ciento, para volver a casa con su nueva revelación. Ella, la niña, era Ésa. Ésa era Ella y, en consecuencia, Ella era… Ella.Fin ( De una etapa )


Esta entrada fue publicada el octubre 23, 2010 a las 4:15 pm. Se guardó como INSPIRATIONS, PEOPLE, POSTS y etiquetado como , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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