El Tamaño No Importa

Hoy me he enterado que la talla media en el calzado de un hombre es la 42. Fran, el popular camarero de Playafels conocido por sus extraordinarias mezclas a precio amigo, calza nada más y nada menos que –redoble de tambores-  ¡Un 49! Phil sin embargo,  tiene un 46-47 y la talla mayor de GStar le va bien – Sol, dependienta de una  Querol de Barcelona, lo corrobora-. Ella tiene un problema con sus pies porque son demasiado pequeños y no encuentra tacones en ninguna parte – ¡pobre! ¡Con lo sosa que debe ser una vida sin tacones!-. Yo he entrado en juego recomendándole Pilar Burgos, ya que desde que mi prima –que comparte mi problema de pies finos, y al parecer también el de Sol- me contó que su  horma era perfecta para nuestra raza de pies.  De mientras  Fran nos abre simbólicamente su mueble zapatero explicándonos el extraño origen de cada uno de los pares –Que si tiene que viajar a Nueva York; Que si no le van los pares de Foot Looker; que si tiene que estar siempre pidiendo que le traigan o ¡Le hagan! Los zapatos… Vamos, un martirio. ¡Phil es el más normal de los cuatro! –y eso que es él el jugador de rugby-  aunque no se libra de las vueltas en el momento de comprar un par de bambas…. ¡Pero bueno! que un 46 no es un  –por favor…- ¡49!

¿Qué cosa no? ¿Esta de los pies? En cualquier revista los llamarían Los Grandes Olvidados –sin asociar grandes al tamaño literal del miembro ¡Claro! que viene a ser una gran estrategia para gastarte los euros en todo producto inventado – y si no existe, se lo montan para que te lo inventes –. Yo creo que los pies son bonitos. Pero también creo que los pies son como… No sé… ¡Como Matt Damon! Me explico, este chico al que se empeñan en colgarle el titulín de Sex Symbol en la People o te gusta mucho, o no te gusta nada –que viene siendo mi caso-. Pues con los pies sucede lo mismo Hay gente que les gustan como que hay gente que no. ¡Hay gente que incluso les tiene fobia! Hay gente que se los comería –y doblaos: Los famosos Foot Fetish– pero no hay gente a quien <<No le disgusten>>  o <<le gusten solo un poquito>>.

Los pies tienen mil usos distintos y un montón de simbolismos que ahora mismo no me empeñaré en nombrar, pero eso sí, hay algo que podemos extraer de todo esto ¡incluso del sentido fetichista y sexual que se les atribute! Y es que, ya sean cortos, largos, gordos, pequeños, grandes, medianos, estándar, de color o sin él,  siempre  quedará Zapatitos y Zapatotes – ¡Yo tampoco sabía que existía una tienda así!- porque al fin y al cabo todos somos iguales y –seamos sinceros-: El tamaño, no importa.

Esta entrada se publicó el octubre 28, 2010 en 11:17 am y se archivó dentro de TRENDS. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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