Une psychopathe séduisant et la nuit

La Noche, el tema de hoy, será la noche –ay, la noche, mi noche, mi querida noche-. Igual os estáis preguntando << ¿qué dice esta? ¿Se ha vuelto loca?>> ¡Pues sí! Exactamente eso, es lo que me he vuelto.  Yo creo que nadie se atreverá a discutirme las delicias que las horas noctámbulas guardan, esa magia, ese silencio, esa soledad –quien me conozca no se creerá nada de lo que estoy diciendo, pero sabrá que estoy en uno de esos momentos romanticones del día-. En la noche todo fluye porque nada tapona el camino y es justo por este motivo por el cual espero a que sea de noche para escribir, para ser libre –sin que nadie me toque los…-. En fin, que la adoro. Un se quita su jersey del Trinity College para quedarse en picardías, se pone la mantita, prepara sus tantos libros, se asegura de que El País del día este a su lado, la luz sea suficientemente tenue y que el cenicero este lo más cerca posible para que Mr. Marlboro no cause incidentes en esa extraña posesión que me aguarda durante este instante tan pleno.

Por la noche pasa todo lo que tiene que pasar; pasan los besos, las ideas, los recuerdos, las tristezas, las enfermedades, las noticias, las malas noticias, las alegrías, pasa el amor, el odio, el asco, el apego y el desapego. Pasa la música, las letras, la imaginación. Pasan las ganas de ir al váter, de tomarte un cola cao –Maravilláo-. Las ganas de estar al lado de alguien, las ganas de echar a alguien de tu vida. Las ganas de salir, las ganas de bailar, de jugar. Y si tienes sueño, pues vienen las ganas de dormir.

Personalmente a mí la noche me fascina –lo de la confusión mejor se lo dejamos a Dinio y sus Mariachis- ¡me chifla! No paro de pensar en ti, en ti… en ti, ¡En ti también! Y sobre todo… En ti. Ese tú que me aguarda todos los días y pasa conmigo estas maravillosas noches  aunque no estés físicamente, ya te lo dije, yo sé que estás ahí.

Yo por la noche tengo ganas de bailar la Samba, la Salsa, de bailar Lento, de bailar Cha Cha Chá, de bailar Tango. De bailar, bailar contigo, bailar sin ti, ¡pero tengo ganas! Nadie me las quitará… Son unas ganas… ¡Que me guardo para mí!

Por la noche tengo ganas de reír, de leer a Elvira Lindo en la columna del País. Tengo ganas de aprender, que no todo es blanco y negro, sino que puedo haber rojo, amarillo y verde ¡Incluso gris! Tengo ganas de estar triste, y otras veces incluso me planteo eso que algunos llaman ser feliz. Sinceramente, no creo que se entienda lo que quiero venir a decir. Pero por las noches solo tengo ganas de sentarme a solas y escribir.

 

 

Esta entrada se publicó el octubre 29, 2010 en 10:57 pm y se archivó dentro de TRENDS. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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