Amor, sexo, celos y muchas dudas

No pretendo ser Lucía Etxebarría, ni pretendo soltar vocablos vacíos. El sentimiento de pérdida, de abandono, de soledad. El sentimiento de pasión, atracción. El enamoramiento, existente u inexistente. Todo aquello que se esconde tras ellos… Las dudas.  Hormonas, tradición, costumbre o miedo.

Yo y Laura hablábamos de esto con frecuencia, y todo partió en base a un sueño que tuve la anterior noche cuando la que era mi –por entonces- relación esporádica –y la llamo así para tenerle un respeto a ese sujeto al que llamaremos anónimo- me dejó bien claro que no creía ni un pelo en la fidelidad y que, no solo eso, sino que no le veía practicidad alguna. <<Es muy egoísta pretender que puedes darle a una persona todo lo que ésta necesita>> dijo, y siguió <<Yo no me traiciono a mí mismo, esto es lo que hay>>.  Entonces mi sueño –claramente surrealista en lo literal, pero rabioso en lo que a la realidad inmiscuye- venía a decirme cómo con el tiempo se llegaban esas dos personas que tanto se habían querido a perdonarse y volverse a amar de una forma radicalmente distinta, mientras que, de forma paralela, esos temidos amores, antepasados de la actual pareja, iban muriendo, cómo presos del proceso cancerosos del olvido más profundo. A todo esto Laura entendió su actitud con sus anteriores relaciones <<sabes que he sido capaz de odiar a muerte a chiquita, pulgarcita y menganita…pero ¿Ahora? ¡JA! Ahora me río de todo aquello>>  yo entonces le contesté lo equivocada que estaba siguiendo una máxima muy mía y bastante lógica <<Vale, ¡si me parece estupendo Laura!  Pero  ¿Ahora qué?>> Su seriedad ante tal cosa me dio la razón.  A Laura ya no le importaban las pasadas relaciones que sus ex parejas podían haber tenido y que tan importantes fueron en su momento, pero ahora ese movimiento se repetía y volvía a ser esclava de todo aquello que la tal Pepita –o Zorra como solemos llamar entre amigas a las Ex de nuestras parejas-hacía.

Lo que yo me pregunto es ¿Por qué? ¡Tiene que haber algún científico que haya estudiado sobre ello! Además es curioso que en estas cosas no haya grises. Me explico. Te pueden decir << ¡Ni se te ocurra!>> o te pueden decir <<Como si te los tiras a pares>> -por si os lo estáis preguntando, todo esto es fruto de mi imaginación o le sucedió a una amiga lejana ¡para nada me ha llegado a suceder a mí!- pero nunca te dirá nadie -¡pero nadie!- <<Bueno, a ver… si te acuestas una vez, o dos… Vale, pero ¿¡Tres!? No, no, no ¡De eso nada! ¡Tres ya no!>>

Yo me pregunto, en consecuencia de todo esto: ¿Es la fidelidad necesaria? o ¿Estamos en lo cierto pidiéndole a la persona con la que nos acostamos –durante un tiempo prolongado- que no se acueste con otras personas, y viceversa? ¿Existe realmente la fidelidad? ¿Es un imposible dada nuestra condición humana? De hecho una pregunta mejor: ¿Por qué los pingüinos pueden ser fieles y los humanos no?

¡Ah! Yo ni soy Sherlock ni me apellido Holmes, ni tengo un ayudante al que llamo Watson ni puedo adquirir los poderes premonitorios que tiene Rapel o el pulpo Paul ¡así que todo sigue siendo puro misterio para mí!

Esta entrada se publicó el octubre 30, 2010 en 11:24 pm y se archivó dentro de TRENDS. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

Un pensamiento en “Amor, sexo, celos y muchas dudas

  1. ¿Existe realmente la fidelidad? – – Si hicieras una encuesta verías que pocas preguntas pondrían tan de acuerdo a hombres por un lado y mujeres por otro.
    Ellos te dirían que sí que existe la fidelidad, y que buena muestra son ellos. El problema es que mientras te lo dicen estarían mirando cómo pasa a su lado esa mujer con la que sin duda serían infieles.
    Si le preguntaras a las mujeres, afirmarían con contundencia que ellas sí son fieles porque todo lo que necesitan lo pueden encontrar en un sólo hombre. Y puede que estadísticamente tengan un poco más razón que ellos, pero la práctica y observar cada día me alertan que sólo un poco más de razón.
    La fidelidad para mí desaparece en el momento en que deseamos más de lo que tenemos. Y desaparece porque el 99% del mundo, si su pareja le dijera: “acuéstate con esa/ese que deseas, que a mí no me importa tontorrón/a”, todos caeríamos, y con una sonrisa que si nos la inmortaliza el gran Rai Robledo gana un Pulitzer.
    Estas son las conversaciones que merecen la pena con una cerveza fría en la mano y sin relojes que metan prisa.
    Acabo de descubrir este blog, me ha gustado. Creo que me quedo por aquí, cerca… ¡ah! nunca pierdas ese boli y esa libreta que te acompaña, lo haces realmente bien, Inés Troytiño.
    Saludos.

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