La Shopping me dejó ¡muerta! -y no solo de aburrimiento…-.

No pienso en herir la sensibilidad de nadie, de veras ¡Solo quiero expresarme! Y es que son muchas cosas las que una lleva dentro después de anoche, y solo de pensar en el cabreo que cogí mi cabeza se anula. Dejando aparte cualquier tema de un calibre similar –o más bien, igual- al personal, diré que aquello que creía que me acabaría revitalizando, acabó por terminarme de matar –de aburrimiento…-. La Shopping Night –Aka Barcelona Fashion Night Out en versión Harper’s- pintaba ser –casi- tan cool como la neoyorkina ¡Pero no!

Todo el berenjenal –primeramente de mi cabeza- empezó cuando mi taxista llegó cuarenta –muy jodidos…- largos minutos. Para una neurótica como yo –por si no os habéis dado cuenta- eso son, simplemente, muchos minutos. Y cuando sabes que El Taxista está con otra mujer –aunque solo sea tu taxista- se hacen mucho, pero que mucho, más largos. Mis expectativas de la noche fueron diluyéndose durante un trayecto difícil, con mucho tráfico y llegando tarde al encuentro con Aizea y Luciano. En consecuencia, mi histeria fue in crescendo. ¡Pero! –porque siempre hay un pero–  al decidir dejar de discutir y bajarme del taxi ¡Fiu! Hice un lavado de cara emocional y  << ¡Pa’la calle, niña! ¡Que tienes cosas más importantes que hacer que discutir con un taxista de prestao!>> Al bajar, corrí al Palau Robert desde Santa Eulàlia al encuentro de la estilista y Mr. Insua -¡Qué queréis! ¡Llegaba tarde!- y las calles estaban bien. Yo estaba –incluso-  emocionada porque iba a conocer a gente

Boris Izaguirre en el espacio Harper's por Harper's Bazaar

Boris Izaguirre en el espacio Harper's por Harper's Bazaar

nueva y viviría una noche espectacular y diferente, –de nuevo, permítanme que me ría- en una ciudad que –a quién no- me encanta. Primero iríamos a Santa Eulàlia a ver a las señoritas Anna y Macarena, que habían tenido la maravillosa bondad de compartir un cachito de El Delgado Buil con la tienda. << ¡Qué ganas!>> Pensábamos. Al llegar Aizea se puso hablar con Francesca, responsable de comunicación de Santa Eulàlia, y con “x”, un italiano monísimo de la muerte –y no es broma-, dependiente. ¡Acertasteis! Pijolandia había clavado banderilla en ese terreno. Yo observaba  << ropa adecuada al lugar, gente adecuada al lugar, coolerismo adecuado al lugar… ¡Bien! ¡Me gusta!>> y me convenció. Lástima que el Dj fuese un guiri digno de ser fotografiado por National Geographic –Bueno ¡y esto por no hablar de su compi! La doble semidesnatada de Lucrecia-. ¡Total! ¡Que nos fuimos! Bajando, bajando… No le hacíamos mucho caso a nada. Topamos con los globitos de mango y sus respectivos botellines de cava –Sí ¡Súper celebrity!- pero antes de pasar de largo –evidentemente- ¡Cogimos uno! –Un globo. No quedaban botellines…-. El objetivo entonces, era Custo. Según Luciano iba a estar ¡Genial! Vale, al llegar ya estábamos haciendo cola y mirando para adentro –solo por curiosidad-. A ninguno nos gustaba lo que veíamos ¡Pero esto no era nada! Cuando entramos… ¡Horror! Aquello era peor que el C&A de Pelayo en las rebajas de enero –y creo que me estoy quedando corta-. ¡La gente como loca! ¡De aquí para allá! ¡Remeneando las cosas como si fuesen tres bragas a un euro en el mercadillo! Custo Dalmau observando desde lo alto como la plebe obedecía a su –muy pasada- tendencia.  Era horroroso. De allí, la verdad, es que no nos fuimos… ¡De ahí salimos corriendo! Fuera estaba el espacio Cool: El espacio Harper’s Bazaar, que había construido su propia Tiffany’s Box, o Tarima Batlló –fuera la plebe, dentro los… ¡Dentro los que tenían la suerte de estar dentro y llevaban mucho pelo y muchas plumas! -. En este caso, sin embargo, me parecía bien –Seamos realistas también ¿No? Si eres coolerista ¡Selo bien! ¡No a lo cutre salchichero como Custo!-. Nos fuimos al Showroom que Metal organizaba en el Hotel Majestic –que pintaba la mar de majo vía Facebook-. Las expectativas eran altas, la realidad triste. Y es que al llegar, vimos un salón con burros, mucha gente, cero cerveza –buen indicativo ¡Yolanda lo había hecho bien!- y pocas –o ninguna- compra. Un sabio diseñador confesó <<La gente viene aquí porque se bebe gratis, y es como se atrae a la gente, pero bueno… ¡Que a dos velas! Les da igual la ropa…>>. Aizea y yo nos limitábamos a asentir con la cabeza y admirar ese hombre sincero –que no hay muchos- que nos explicaba lo difícil que está el paño en la industria y no se ceñía al típico << ¡Súper bien! ¡Me va genial!>> que –hoy por hoy- no se lo cree ni Cristo.

He llegado a la conclusión de que la noche en sí, no estaba mal en absoluto. La idea de favorecer el comercio y el coolerismo ¡Molaba! Pero me entristecí. Vi todo tan plasticoso y falso, que me dolió en el alma. El ambiente era caótico y los resultados –reales, o sea, traducidos a ventas- nimios en mayoría. Cuando le tienes amor a algo, te duele que se haga daño ¿Verdad? Pues anoche vi miradas perdidas, ambientes degradados y mucha desesperación –en general-. Y eso consume, vacía y

Jordi Hereu ¿Fashion Victim? por Harper's Bazaar

Jordi Hereu ¿Fashion Victim? por Harper's Bazaar

le quita significado. Porque los que se lo curran día a día para salir adelante se merecen mucho más que ser solo un estereotipo, el estereotipo de la Shopping Night, vender que todos estamos bien, que todos estamos contentos –para muestra, un botón: ¡No quedaba alcohol!- cuando en realidad, nos estamos muriendo de asco –por no decir de hambre- en esta sociedad rota, casi declarada en quiebra, lo importante es aparentar lo que se lleva, indiferentemente de lo que se es. Por lo que se arriesgan a crear o marcar diferencias ¡Se comen los mocos! Y ese es el problema y la razón de lo superfluo del pasado dos de diciembre, su falta de personalidad  y su ansia de imitación. Que la moda está de moda, y eso, no deja espacio a desarrollar lo propio.

 

Esta entrada fue publicada el diciembre 4, 2010 a las 2:03 pm. Se guardó como EVENTS, INSPIRATIONS, NEWS, PEOPLE, TRENDS y etiquetado como , , , , , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

6 pensamientos en “La Shopping me dejó ¡muerta! -y no solo de aburrimiento…-.

  1. Mejor!! Despues de leer “Cocktel at Tiffany’s” pensaba q ya te habias transformado en otro zombie!.A priori ya estaba todo mal montado…las datas,chocolatadas,escudellas,ExpoHarley-Custo-Mariscal…Se salvaban las fiestecillas de The box,Banker’s,Ohm…Ni la fiesta Russian Night d Soma se salvo! Adoro BCN,pero hay q revivirla…Por cierto…C.Bradshaw habria ido con Tutus! ya sé q no estamos en Londres! pero tendriamos q ir llegando!!

  2. En Londres me encontré con una chica con un Tu tú rosa clarito con unos botines d tono beig abiertos por delante y con calcetines brodados d media caña,altisimos claro! y T-shirt crema.La fiesta era sobria,pero ella marcó la diferencia.
    Un tutus es esa tipica falda de ballet!! q bien conjuntada,es genial!

  3. Por favor qué pinta el Hereu!!!!!!!!!!!!!!!!!!

  4. La verdad es que te damos la razón, nosotras al acabar la noche pensamos:
    la organización fué pésima.La gente andaba de un lado para otro son acbar haciendo nada. Primero acabó la noche y no quedamos del todo descontentas pero ahora que lo piensamos bien y hemos leído tu blog, nos arrepentimos de poner en el nuestro que nos gustó,,,
    Nos encanta tu blog! nos pasaremos siempre!
    Un besito.

  5. Pingback: The Diesel Island: Instinto Barcelonés de ¿Supervivencia? | NU·NAME

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