Los Ricos También Lloran

Es curioso, no sé ni qué música ponerme para escribir sobre esto ¿Una ópera? ¿Tal vez Edith Piaf? ¿Puede que Enrique Iglesias? ¿O más bien Julio por todo el rollito de la Preysler? Hoy me reúno con dos de mis amigos jetseterianos – ¡es cierto! he relacionado amigo con jetseteriano-.  Puede parecer interesante o innecesario, pero no está de más seguir en la línea y esto lo pienso mientras me digo a mi misma <<Siempre hablando de su mundo… ¡Habla de alguno de ellos!>>. Lo cierto es que llevo días moviéndome en un ambiente más de barrio o bohemio que puramente Glitter y supongo que es por este motivo por el que siento esta sed de contacto rico y humano –porque los ricos, aunque no lo parezcan, son humanos-. Después de una charla –más profunda en su status que lo habitual- llego a una conclusión: Los jetsetters también lloran.

Yo recuerdo bien la pose, recuerdo bien el gesto, la palabra y la copa en mano. Ese lugar donde el Moet se queda corto y que con quinientos euros – ¡quien los tuviera!-te limpias el culo. Es fácil fingir pero no ser uno de ellos. ¿Qué diferencia a una chica que lleva un vestido de Zara con una que lleva uno de Azzaro? El dinero –la clase, si la tienes, la tienes-. <<soy coolhunter, asesora, critica, manirota, gastadora, y sobre todo: ¡asquerosamente rica!>> yo me prometo entonces a mí misma que no me sentiré mediocre, y el saber que en su vida falta amor me consuela. <<Enamorarme>> me contesta a la pregunta sobre qué le falta en su vida. Corroboro entonces que el dinero no lo es todo, que el oro se lleva dentro y la desgracia está presente no solo en doquier, sino que contra cualquier expectativa, también en la moda. Borja mientras me cuenta sobre cómo le arruinó la vida a él y a su madre la pedida de ese sujeto a los que muchos aun llamamos papá y entro a su vez en la contradicción de ese día de compras de Anna en Harrods –porque ayer decidió ir a Londres para hacer sus últimas compras navideñas-. Es entonces cuando nosotros –los morales-  cansados y en vilo de cualquier rastro de humanidad ajena, nos preguntamos <<¿ Llegaré algún día a sentir eso?>> Porque –queridos amigos, y por supuesto, amigas- no nos equivoquemos. Trotzkianos o Hitlerianos, revolucionarios o comodones, todos aspiramos a sentirnos propios –preferiblemente: seguros-. No hace falta irse muy lejos para sentirse dichoso, y es que el mero hecho de tener un poco de cultura Magazinera de domingo en La Vanguardia, dejarse robar en Sándwich and Friends o visitar cualquier papelería nos abre la boca al pensar que podíamos ser nosotros esos personajes caricaturizados que protagonizan la temática estampada de Jordi Lavanda; uruguayo por excelencia que enfatiza su arte en un retrato ilustrado, receloso y crítico propio del mundo de los richies –en el sentido más anglosajón de la palabra-.


Eso superfluo que siempre se solapa en nuestras vidas y esa curiosa predisposición de los que, indiferentemente de que tengan mucho o nada, siempre tiran hacia delante a pesar de las pérdidas –padres, luz o cincuenta mil euros en La Bolsa- me hace desear tener esa capacidad de saber de dónde vengo, a donde voy y qué no quiero ser. Sabiendo que tiro piedras hacia mi tejado me quejaré de la propia conciencia –y no solo de clases-; de la poca que tenemos el ciudadano de a pie y de la mucha que tienen ellos. <<Odio a los nuevos ricos porque son horteras y no tienen ni clase ni buen gusto; y a los progres porque son hipócritas y si tuvieran dinero serian peores que nosotros>>  me dice ella cuando le pregunto que odia por encima de todo en este mundo. ¡Sí! Ahora todos diremos << ¡Oh! ¡Qué ofensivo! ¡Qué superficial!>> y yo, con vuestro permiso –o sin él- añadiré <<Sí, sí… lo que queráis ¡Pero la razón no se la quita nadie>>

Yo ya no sé si llamar a mi blog “Diario de una blogger que quiere ser jetsetter” –sin pretensiones de imitación a Diario de un Escritor Que No Escribe pero en la línea de Diario De de Mercedes Milá- . Empiezo a sentir esa admiración por esa gente, expuesta a la crítica y a la falta de intimidad. A los prejuicios hacia su falta de sensibilidad –no muy verídica- o a la evidencia de ese perfil sumamente aparente. ¿Qué haríamos la plebe en su lugar? ¿A caso lo haríamos mejor? En fin, que sentirse fino y seguro no es solo cuestión de pasta, sino –más bien…- de actitud frente a la vida. ¡Qué se lo digan a ellos!

 

 

Esta entrada fue publicada el diciembre 23, 2010 a las 8:47 pm. Se guardó como INSPIRATIONS, PEOPLE y etiquetado como , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

2 pensamientos en “Los Ricos También Lloran

  1. Кстати, по радио программа была об этом. Не помню, правда на какой волне…

  2. “Vampiros Adolescentes” de Waldorf Histeria no le iría mal a esto de fondo…

    tóxicos saludos, bon nadal y esas cosas.

    a

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