Aunque se parezcan mucho, no todos los gatos son pardos

Vistas al atardecer desde 360º Barceló Raval

Vistas al atardecer desde 360º Barceló Raval

Cuántas veces nos planteamos si deberíamos estar en un lugar u otro. La Cosmopolitan de este mes delata por completo el ánimo de no equivocarse y tener lo que podríamos llamar consciencia de sitio. Pero ¿Qué pasa cuando te encuentras con la situación de que, simplemente, quieres que sean las agujas del reloj quienes te lleven aquí u allá? Se me rompe el corazón solo de pensar en las oportunidades que nos perdemos por tener miedo a perder oportunidades. Y es que si fuese jugadora podría permitirme perfectamente soltar: <<Estoy en racha, Baby>> porque, al fin y al cabo, las rachas se las crea uno. Puede que no esté tan mal eso de que tú construyes tu suerte.

Cosmo, me deja a cuadros escoceses -es decir, además de a cuadros, me deja rallada-. <<Cómo ser una IT Girl>> me deja más regustillo a Stephen King que a Kate Moss. ¿Cómo coño pueden enseñarte a ser especial? Es más, si esa revista la leen unos cuantos milloncetes de toneladas de mujeres, cómo puede ser que todas, bicheando las mismas directrices, tornemos especiales. Para mí -lo siento de verás- una IT Girl -empezando por que no debería llamarse así- es cualquier niña, señora, chavalita o choni que decide ser, sin temer serlo. Ahora recuperemos el hilillo ¿Enserio tengo que ser como Alexa Chung -a-? Las cosas pasan porque tienen que pasar, cuando tienen que pasar, y con quien tienen que pasar. Para muestra un botón.

Ayer me fuí -casi- de picos pardos- por ahí, a uno de estos bares tan progrecatalanes de La City; El Guixot para luego pasarme a algo más, cool accidental, el 360º Barceló Raval. Terraza que le da cincuenta vueltas al W y a la que, al parecer, no se podía entrar -creo que quiere decir eso la cintita roja a la entrada con tres maromos controlando las entradas y salidas-. Mucha gente guapa, muchas tetas firmes, litros de bótox y cintitas de Gucci por todas partes <<Uy, uy… ¿Qué me he perdido?>> me dije, con mi vestidito de seda rosa, mis sandalias turquesas, mi bolso de pelo, mi cola de caballo, y mis ganas de Sara Montiel y su Fumando espero. Nada, que me pasé así como por el forro la cintita y dí el giro de trescientos sesenta grados -más comúnmente llamado <<entrar por detrás>>-. Eso era una fiesta de moda, una fiesta de gente con pasta, auténtica. Una fiesta de cumpleaños con gente que no vive para aparentar, sino que aparenta lo que es y de lo que vive. Vi una ciudad sin complejo de New York, vi gente enamorada de la obscenidad Barcelonesa, de tocar <<de peus a terra>> como diríamos los catalanes. Vi gente que lo era. Vi lo que no veo en fiestas que pretenden serlo, justamente eso, gente -que no necesita tutoriales sobre cómo serlo-.

Terraza 360º Barceló Raval

Terraza 360º Barceló Raval

Esta entrada se publicó el septiembre 3, 2011 en 10:54 am y se archivó dentro de TRENDS. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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