Escaparatismo… Social

Mientras le doy al coco, de repente, aparece ese bichito indeseable en mi garganta; puede con mi estómago y mis pulmones hasta que vence en mi cabeza. Es cierto que suelen decirme que doy demasiadas vueltas a las cosas, pero, qué queréis que os diga ¿Acaso la cosa no está lo suficientemente chunga como para tomarse con normalidad el hecho de planteárselo? ¡Si es que no puedo ni fumar del hipo! Un hipo nervioso, de esos de los que se suele reír la gente –y más estando en una estación de Renfe, sentada a lo perroflautista, con tu portátil, tus pintas y tu bolsa del súper con comida –todo ello para mantenerme algo aparte de esos cinco millones de parados en suelo español-. Pero eso sí, muy cool todo ello; de hecho, si me viesen unos cuantos modernillos ravaleros -fijo- pensarían <<Guau tío, esa tía es guai>> Pero el hipo sigue ahí, dando por culo, revelándome una ansiedad que no sé ni de dónde viene.

<<Comunidades>> me digo, remarcando lo que ando estudiando, de aquí para allá, manteniendo mi frenético habitual. <<Comunidades>> repito, y miro a mi alrededor; dos andenes a la intemperie con individuos casi más solos que los monigotes de las maquetas de arquitectura. Veo a  la moderna, al padre de familia, al divorciado, a la alternativa, al inmigrante, al profesor, al friki y a la pseudo It Girl. Todos solos. Más solos que el uno sin el dos. Repletos de gente, pero  solos. El único motivo de unión y puesta en común es la cara de alivio al ver que –por fin- llega el tren y podrán quitarse el mono con la droga preferida del personajillo de a pie: la rutina.

Subo corriendo al tren. Algunos van al médico, otros a ser explotados, unos pocos a la universidad, otros muy pocos al trabajo, otros muchos a sacarse las castañas, a ver a conocidos, otros a ver a conocidos que se encuentran en el hospital, otros a buscar empleo, otros a llevar flores al cementerio de Montjuic, otros  a fumarse algún porro por el MACBA y una minúscula minoría, de compras. Algunos leen, otros se pierden en los detalles del vagón, un chico me mira –y parece no poder  evitarlo demasiado-. Pero hay algo en común en todos ellos, un nexo: Sus caras. Suena –y puede ser- un cliché, pero ¿Qué puta cara de amargados tienen todos?

En un momento en que las redes sociales –de todo tipo- ganan por goleada, la sociabilidad directa de las personas parece caer en picado. Todos inmersos, sumergidos en nuestro mundo y, seguramente, en nuestra mierda –porque pocas caras veo yo de ensoñaciones amorosas o, simplemente, de ensoñaciones-. Al parecer el sentimiento de soledad se disfraza  de culto al individualismo mediante el 2.0 o puede que no sea más que la excusa para  atajar por el campo y llegar de punta a punta, del Sí al No sin tener que sufrir los puntos medios. Y esto, no se a vosotros, pero a mí… Como que me suena muy robótico –incluso algo tétrico-.

Las personalidades ya no se forjan, se producen de forma industrial, en masa. <<Esto es lo correcto y punto>> sin dar brazo a torcer o emoción a emanar. Llegados al punto en el que me enchufaría a Serrat cantando las veces que se equivocaba la paloma, pienso <<Claro, es que yo en el instituto estudiaba: Genotipo + Ambiente = Fenotipo>> Entonces llego, grito, gimo -bla, bla, bla- cuando mi consciencia me suelta la barbaridad <<Pero ahora, tontorrona, ya no es así ¡Ilusa! Los elementos han cambiado su orden en la fórmula de la construcción del ser vivo>> Ahí ya me cabreo con mi consciencia y, si pudiera, le daría una bofetada que iba a saber ella del ser vivo –y su sensibilidad-. Sin embargo me callo y la sigo escuchando, cabizbaja <<Ahora todo se basa en el ambiente, baby… Creo que deberías hacerte una chuletilla con esto: Ambiente + Fenotipo = Genotipo>>  Sigo callada, pienso. ¡Ahí está! Me acabo de pillar con una expresión de esas de entre amargura y asco… que ni carne, ni pescao.  Entonces miro pa’ dentro, pillo a mi consciencia por banda y le digo << Vale… Puede que tengas razón; me has hecho reflexionar sobre el tema>> Y con cara de desilusión por tener que darle la razón a mi consciencia, me doy cuenta: todos están pensando lo mismo y por eso ponen esa cara de hacer muchos días que no comen All Bran <<¡Ay!>> pienso , con una sonrisita piadosa semejante a la de la mujer esa de Cuéntame al ver que su hijo no crece ni con los Petit Suisse –o Danoninos para los más modernos– <<Puta Consciencia>>.

Esta entrada fue publicada el septiembre 15, 2011 a las 10:54 pm. Se guardó como ABOUT, INSPIRATIONS, PICKS, POSTS, TRENDS y etiquetado como , , , , , , , , , , , , , , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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