Postales de Barcelona y Sombreros Schiaparelli

Me he comprado dos postales de Barcelona; cincuenta céntimos cada una. Mientras las elegía, miraba a mi alrededor…  <<El descanso>> me recordaba mientras tomaba bocanadas de aire medibles en minutos. Entonces las miré bien, primero sin ninguna intención de comprar nada –no está el horno para bollos, como diría mi padre- pero luego, mirando y mirando, me di cuenta. <<¿Por qué no?>> me pregunté << Quiero elegir de los millones de postales que tengo delante aquella que sea mía y para mí. Mi Barcelona. Una ciudad que me frustra de tanto amarla >>. 

La Farándula  - Inés Troytiño por Raul Bonatiu

La Farándula - Inés Troytiño por Raul Bonatiu

He elegido dos: la primera por ser el eixample de noche; La segunda por ser el eixample de día. El estanquero me ha mirado de una forma bastante rarita cuando le he ido con el cuento de las postales y es que, bueno, admito que yo toco un poco los huevos –parece- con mis sonrisitas y mi <<Porque este cielo es azul, como el mar, ¡azul!>>. A la gente parece atormentarle mi extraña mezcla entre Cruela de Vil y Georgie Dann, pero me acaban dando la mayoría de veces lo que quiero –con o sin cara de pin pin-.

Postales y cinco Booba Loos en mano, he vuelto a trabajar. Un viaje largo, sí. Pero ese gesto, insignificante, e inclusive innecesario me ha cambiado la visión en menos tiempo de lo que me la hubiese cambiado el Padre Apeles. De repente todo tenía sentido… Barcelona tenía sentido. La artificialidad tenía sentido. Las MAPIS -MAmarrachas PIjas e insoportableS- tenían sentido. Las japonesas con zapatos en la cabeza al más puro estilo Schiaparelli ¡Tenían sentido!. Los alemanes borrachos lo tenían e incluso los grupos abismales de adolescentes descontrolados y maleducados –guiris, por supuesto- contaban con ese dichoso sentido, que de repente, despobló ése área cerebral llamada Prejuicios.

En realidad, Barcelona, es como aquella hermana con la que te has peleado muchas veces pero sigues queriéndola abrazar incluso cuando sabes que no deberías hacerlo. Porque sabes que hay mucho más detrás de todo eso que parece haber en la ciudad. La historia de cada uno de nosotros con ella nos ha hecho en cierto modo como somos y, al final, todo acaba siendo lo mismo: Si dudas de que estás enamorado… Es que realmente estás enamorado.

Esta entrada fue publicada el octubre 22, 2011 a las 10:11 am. Se guardó como ABOUT y etiquetado como , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

2 pensamientos en “Postales de Barcelona y Sombreros Schiaparelli

  1. Barcelona nos coloca, nos transforma y nos trastorna, a veces nos atormenta y a veces nos extrae la sustancia interior que casi todos llevamos. Barcelona nos da la lata, nos lleva por el mal camino, nos deja libertad a las tres de la mañana, nos invita a bañarnos y nos mal lleva al olvido… pero es así como ella es, hay que amarla y respetarla!
    Precioso Post!!

  2. hacía unos días que no pasava por aquí que no leia nada sobre moda, que solo veia fotos de ” mi outfit de hoy” y tenia ganas de encontarr un rato para leer sobre moda, sobre vida, sobre vida y moda porque eres lo que amas! gracias!

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