Diez y Nueve Mensajes

Santi era una especie de mito del mundillo al que yo no solía mitificar. Un hombre que, a pesar de sus veinte años más que los míos, se empeñaba en seguir siendo un niño. El amor era curioso entre nosotros. No nos conocíamos, al menos, no del todo correctamente. Él se mantenía en su plan de figura cyber espacial mientras yo, por el contrario, volvía a cada segundo mi carne más pública. No recuerdo muy bien como pasó, pero pasó y, sin darnos cuenta, cada mensaje acercaba más su voz… Cada bocanada en línea obligaba a cruzar el límite. Queríamos conocernos.
Ambos pertenecíamos al mismo mundo, nos compenetrábamos a la perfección, introducíamos palabras en la boca del otro, nos sumimos en la hipnosis de la incertidumbre. Nos sumamos a las relaciones a distancia, nos quisimos a grito pelado, a caricia seca, a coito interrumpido y mirada rota. De hecho creo que, Santi y yo, nos amamos durante cinco minutos en algún momento perdido de esta historia. Rastreando sus raíces, una se da cuenta de que nada tan profundo puede ser arrancado al menos sin el permiso del otro o, en este caso, con el permiso de los demás-.
El seis de enero se acercaba, silencioso, a destiempo, su baile con las agujas del reloj desprendía  guirnaldas de angustia a un ritmo que solo marcaba el miedo. Tropezamos unas cuantas veces antes de pillar el tranquillo. Hablábamos todos los días. Lo hacíamos todos los días y es que, éramos eso… Uno. Algo que no se podía separar por mucho que lo quisiésemos, algo que por no destruirnos debíamos descubrir.
Treinta euros de saldo Movistar después en un arrebato por solucionar el barrial del tropiezo y tras diez y nueve mensajes de texto  llegué al aeropuerto.  Quince minutos antes  para comprobar que el vuelo Madrid – Barcelona había aterrizado y que la realidad era, por fin, palpable. Para confirmar que ese que suponía ser, para si mismo, un gigante, fuese –en realidad- humano –como yo-.
Mis ojos le buscaban en la puerta de salida… Perseguían risas o tal vez sueños. Pero mis ojos le perseguían; le persiguieron hasta que los suyos durmieron, por un instante, en los míos.

para Santi, Javier, Raul y Samantha

Esta entrada fue publicada el enero 9, 2012 a las 4:28 pm. Se guardó como ABOUT, EVENTS, PEOPLE, POSTS y etiquetado como , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

Un pensamiento en “Diez y Nueve Mensajes

  1. me encantan tus historias con realidad, fantasía, prosa!
    quería preguntarte que te ha parecdo este año la 080, mejor?
    un saludo!

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